[Artículo] Yo fui un grunge kid (confesiones de un metalero treintón) Parte 1

Este es el artículo que más he revisado y reescrito de todos los que he hecho para este blog. Obviamente trata sobre Kurt Cobain, el fenómeno Nirvana y los años del grunge que me pillaron durante la EGB pero sobretodo va de referentes, de identidad y sobre como uno construye la suya apropiándose de una parte de los demás. Es un intento de revisar mi pasado, mi estado anímico (depresivo ó mejor dicho bipolar) de aquellos primeros noventa en los que descubría el rock lleno de entusiasmo y tontería, contrastada con la perspectiva devastadora e iconoclasta de la edad. Este pretende ser un relato personal, íntimo, que quiere enfrentar dos visiones y dos momentos de mi vida en el que ninguno pasa por encima del otro. Debido a su extensión he decidido partirlo en dos y añadir más fotos para ayudar a digerirlo… Pienso revisarlo y reescribirlo las veces que haga falta, hasta que esté mínimamente satisfecho con el retrato de esos días.

(Yo fui un grunge kid – Parte 1)

 

Podía haber titulado esto de muchas formas: Entrevista con un exgrunge, Confesiones de un fan de Nirvana, Diarios de cuando fumaba canutos y escuchaba rock, etc… los de mi generación lo entenderéis. De acuerdo con la primera entrada en urbandictionary.com un grunge kid es “a fan of Nirvana, Soundgarden, Mudhoney, Pearl Jam, Alice in Chains, Flipper etc that dresses in plaid and ripped jeans, band shirts- usually with long uncombed hair. But if it’s a grunge girl, and one that likes Hole and Babes in Toyland, they probably dress in slutty ripped babydoll dresses, and have their roots showing with red lipstick all over their faces. Also, if grunge boy, the best ever. Grunge kids are the most awesome people you will ever meet. Just don’t call them cool tho, cause that’s a sign of conformity and a need for acceptance in society, and they will most likely quote Kurt Cobain, and say; “Rather be dead than cool”.

Ya veis que no me inventado el título y sí, soy una víctima de la cultura anglosajona que gasta anglicismos de forma repetida y sin vergüenza. Los “niños y niñas grunge” nos creíamos la hostia de cool, pero no ocurre esto con todos los que deciden apuntarse a este tipo de clubs para púberes con una personalidad in progress? Como tantos otros adolescentes de principios de los noventa, profundamente inseguro y con problemas de acné, yo fui fan de Kurt Cobain. Ya esta, ya lo he soltado…

Soy perfectamente consciente que después de esta confesión, he perdido la poca credibilidad que tenía como “crítico” metalero. Me importa? a mi edad? Siempre he escuchado lo que me ha dado la real gana, metiendo las narices en todos lados y no encajando en ningún sitio, con los artistas más torturados como dj residente en mi casa, así que…

Me desvirgué unos años antes con los suecos Europe (contaba ocho añitos) y otras obras cumbre del rock superventas más trivial. La portada de mí segunda cinta de cassette tenía cinco calaveras dentro un cruz, no os digo más. Habrá gente con tattoos en las axilas y orejas de dumbo que no lo considere “metal”. Otros, graduados por la prensa indie nacional, lo considerarán un estigma. A estas alturas, que llevo más años escuchando música que a la inversa, podéis imaginar lo que opino de estos temas. En cambio en aquella época, mantenerse dentro de unas coordenadas restringidas de un único género musical era motivo de gran preocupación.

Rebobinando en mi mente, recuerdo el mismo instante que escuché los primeros acordes de “Teen Spirit” en aquel famoso videoclip, con el que caí atrapado por la fuerza de la distorsión, la voz rota y el mugriento pelo rubio de Kurt. Fan en el sentido más literal, de grabar cintas VHS de la tele, entrevistas de Rockopop, Canal + conciertos y entrega de premios de la MTV; fan de pegar fotos de todo tipo de revistas (porque salían en todos los canales y todas las revistas musicales) en una carpeta forrada con esquineras de latón. Me pregunto si aún se conserva esta sana costumbre estudiantil…

Aislados en una ventana del patio del colegio mientras los otros niños jugaban a fútbol, los marginales compartíamos esa cinta de color negro (primera edición del “Nevermind”), soñando con prenderle fuego a aquella fábrica de mediocres, con ese himno juvenil sonando por megafonía, mientras arrasábamos con el mobiliario, claustro de maestros incluido. La idea básica del videoclip no distaba mucho de mis fantasías. El “grunge” era para marginales, inadaptados… o almenos así nos lo vendieron.

Hole_Doll_Parts

Jennifer “Precious” Finch (a la izquierda) en el videoclip ‘Doll Parts’ de Hole.

Si tienes inquietudes más allá del fútbol y los coches, crecer en un pueblecito no es tarea fácil. Otra de las cosas que compartía con el líder de Nirvana. Salido en pleno valle de rednecks con camioneta y escopeta de caza. Hasta recuerdo cuando años más tarde, vino Jennifer Finch con The Shocker, a tocar en la pequeña ciudad provinciana en la que fui a la escuela. Dijo algo como: “sé lo que es ser joven en un sitio como este, yo también me crié en un pueblo de mierda.”

El “grunge” como moda juvenil programada que fue, tuvo unos parámetros más definidos como estética que como género musical. Flequillo largo por detrás de las orejas, vaqueros rotos por la rodilla, doble capa de camisetas manga corta y larga (idem para extremidades inferiores), franela de cuadros, converse all-stars y cara de asco absoluto… Mientras pareciese que no le dabas importancia al aseo y que comprabas la ropa en un rastro, todo tenía cabida dentro la etiqueta “grunge” o en su forma adjetivada “grungy”.

En cuanto a lo estrictamente musical, no fue un movimiento nada homogéneo, en un mismo sacó se mezclaban rock setentero, glam, heavy metal, psicodelia, pseudo-punk, pop etc…. De hecho el único punto en común fueron los pedales de distorsión (univox superfuzz) y cuerdas en drop d (la sexta pasa del mi estándar a re), afinación utilizada en muchos temas de blues. Lo de convertirse en movimiento responde a la invención de la prensa musical y la visión comercial de los dos tios de Subpop.

Estos re-inventores de la rueda en el gran negocio del rock, recicladores por antonomasia de acordes desgastados, lograron colarse en las emisoras universitarias y la “Empty TV” (Si entonces la llamaban así, no quiero saber lo que pensarían ahora). Me refiero a los orígenes de bandas como Pearl Jam (sus primeros tres discos fueron la Bíblia para un servidor); Alice In Chains, un grupo con un background claramente heavy metal (en su banda de instituto, Layne Stanley versionaba a Armored Saint! casi nada) incluso fueron teloneros de la gira Clash of The Titans, llevándose insultos y abucheos a diario; los sabbathianos Soundgarden (que alucinante era el video de “Jesus Christ Posse”!); por muy punk que fuese la actitud de L7, sus riffs apestaban a jevi del malo, incluso los primeros Smashing Pumpkins andaban por derroteros psicodélicos… Todos ellos amoldaron sus directrices a lo que se les marcaban desde las multinacionales del entretenimiento (CBS/Epic, Columbia, Geffen, Virgin…) aunque reconozcámoslo, también grabaron algún disco decente: Ten, Dirt, Badmotorfinger, Siamese Dream, Supperfuzz Bigmuff, Houdini, Live Through This, Fontanelle, Sweet Oblivion, Apple, Temple of the Dog, Above, Meat Puppets II… Todos ellos asociados a un lugar y momento de mi historia, y la de muchos (aunque esto les quede muy lejos o simplemente no quieran recordarlo.)

En realidad los únicos grupos que consideraría estrictamente “grunge” serían Mudhoney, Nirvana y poco más… Melvins eran demasiado pesados y Dwarves demasiado subversivos. El resto modificaron su armario y adaptaron sus influencias para sacar tajada. Además, otras formaciones con un mensaje más radical no trascendieron la censura de la MTV, me refiero a 7 Year Bitch o Bikini Kill, ya en el reducto militante de las Riot Grrrls.

Ahora que he sacado el tema, nunca me adentré demasiado en terreno Riot pero creo que muchos descubrimos a Katleheen Hanna por el videoclip de “Bull in the heather” me equivoco? Si a esto le sumamos la cinta de “1991: The Year Punk Broke” y que Sonic Youth experimentaron una creciente popularidad a partir de “Goo” pero sobretodo “Dirty” (1992), aunque viniesen de un mundo menos afranelado hace que los asocie con todo eso del “grunge”. Esto y todos sus maravillosos discos que me chupé culminando en el concierto gira “Washing Machine” en Zeleste (1996). Creo que con “The Diamond Sea” se cerró otra etapa vital.

A pesar de tener predilección (casi sin alternativa posible en tv y entorno escolar) por el mal llamado sonido Seattle, en el ’94 también empecé a escuchar cintas de hardcore-punk como si no hubiera un mañana. Años antes ya había probado con el thrash más típico, el que me llegaba por colegas en formato cinta casera: Metallica, Megadeth, Slayer, Kreator, Sepultura… visible a través de revistas metaleras, pero no había internet y los discos eran caros (aquí ya hablando de la prehistoria :=)

En realidad los de mi generación (escucháis a The Who de fondo?) se iniciaron en el rock, punk, metal y similares, escuchando grupos de masas: Maiden, Metallica, Guns N’ Roses… (es un hecho estadístico, ahora me dirás que te desvirgaste con Cop Shoot Cop sonando de fondo) Hoy algunos impúberes se estrenan con cosas como el SDBM (no es ninguna parafilia) y eso no puede ser nada bueno.

Entrada triunfal de Kurt en el Reading ’92

Hablando de depresión y suicido, la tristeza que nos contagió el maldito “grunge”, su desánimo, su apatía, su agobio existencial, representan la antítesis de lo que debería significar el rock and roll (tomando a Sex Pistols, Motörhead o Hanoi Rocks como algunos de sus mejores embajadores.) Como puede alguien de 14 años estar tan amargado??!! si debería estar disfrutando como un loco de la música (la que sea, oye), dando botes en conciertos y conociendo gente nueva. Pues no! fumando sin parar y compadeciéndose de si mismo en un rincón oscuro mientras suena “Polly” o “Something in the Way” oh that’s fun fun fun

Sí, era realmente fácil tocar los cuatro acordes (“About a Girl” sólo tiene dos!) de las canciones de Nirvana. Primero en canal limpio y luego le metías la distorsión, la fórmula de prácticamente todo su catálogo. Igual que el título de una de sus caras b “versus chorus versus” y vuelta a empezar. Algo perfecto para cualquier guitarrista novel. Sin solos, ni rellenos, ni complicaciones. Sobrevalorados? por supuesto! pero Nirvana no competían en la misma liga que Extreme, Def Leppard y otros dinosaurios, a veces pienso que ni tan siquiera practicaban el mismo deporte.

Dicen que Kurt fue la voz de la Generación X, alienado y heroinómano, realmente es el candidato perfecto. Aquella que no encontraba su lugar en el mundo, se refugiaba en las drogas y que quedó retratada en pelis como “Trainspotting”, “Basketball Diaries”, “Kids” o más cercana “Historias del Kronen” con todos los estereotipos de los héroes del celuloide. Sí, Kurt cantaba para los “raritos” de la clase, los tímidos, los demasiado gordos o demasiado delgados, los que no se les daba bien el deporte y no tenían claro que querían estudiar (o si tan siquiera querían hacerlo)… Todos empatizaban con sus frustraciones. Su voz desgarrada transmitía un dolor sincero, del que ha dormido bajo un puente y ha empeñado su guitarra. Un mes antes de terminar la grabación de “Nevermind” lo desahuciaron y tuvo que recurrir a un coche como hogar. Hijo de padres divorciados y tíos suicidas. Víctima del “bullying” antes que se inventara, no tuvo que fingir ningún trauma. Este personaje, asaltado por una fama tan buscada como repudiada (con final de novela policíaca), es demasiado complejo, errático, contradictorio y genial cómo para analizarlo en cuatro líneas. Con una rutina de pastillas, agujas y charcos de bilis, terminó su fugaz carrera refugiado en sórdidos moteles de la avenida Aurora de Seattle, para pincharse a gusto y comer patatas fritas sin que le molestaran. Huyendo de su personaje. Angustiado por la presión de la fama. Incapaz de reinventarse. Sólo deseando escapar de todo.

kurt-cobin-1-435x580

Nirvana circa 1990. Cuando Kurt sólo podía permitirse destrozar epiphones.

Pienso que de la misma forma que Nirvana partía de un discurso sincero, en algunas entrevistas los mismos Kurt, Krist y Dave demostraban una arrogancia que les elevaba a la categoría de auténticos gilipollas. Imagino las interminables rondas de preguntas absurdas en boca de periodistas de todo el mundo, pero ese es el circo en el que se metieron solitos; una pesadilla para cualquier artista mínimamente inteligente y honesto con su música, y no me refiero sólo a Kurt. Una exposición a la banalidad tan prolongada como innecesaria. Sería interesante saber cuales fueron sus obligaciones contractuales con Mr. Geffen. Nirvana se convirtieron en monas rebeldes de un espectáculo mediático que les pasó factura.

Incapaces de defender en directo el increíble sonido de su segundo disco. Se dice que llegaron a ensayar 10 horas diarias durante medio año (practice makes perfect but nobody’s perfect), para preparar las sesiones de “Nevermind”. Me gustaría saber cuantas tomas hicieron falta para cada canción. Butch Vig, el productor de “Nevermind” y artífice de lo que vino después, confiesa a toro pasado, que trabajar con Kurt Cobain fue un auténtico grano en el culo. No me extraña. A pesar de dedicar tantas horas al ensayo, verlos en el Paramount Theatre produce vergüenza ajena, parecen una banda de instituto tocando en la fiesta de fin de curso. Esta claro que necesitaban un segundo guitarra desesperadamente. Ni la tenacidad de Dave Grohl fue capaz de sacarlos adelante. Es innegable que con él hicieron el fichaje del siglo. Serían los nervios de la grabación, el peso de la fama… o lo que sea que se metieron en el camerino.

Un película muy distinta la de otros conciertos de la gira del ’91 y anteriores como su memorable actuación en el Reading Festival al siguiente, donde suenan increíblemente compactos. Ei! que incluso parece que se lo están pasando bien. Otro documento al que le tenéis que hecharle un vistazo en youtube (sin no lo habéis hecho ya) es el conciertazo que se marcaron un mes antes de la salida de Nevermind en Colonia, Alemania. Nirvana en plena forma antes de que el mundo estallase por los aires. Aquí os lo dejo

El trio de Seattle aglutinaba a todo tipo de público: desde alternativos, pijos, pseudo-punks, a jevis melenudos… Pero por alternativos que se las dieran, Nirvana llegó a ser un grupo de los de “arena rock” que tanto criticaban. Ver la edición de Rock in Rio ’93 aún me sorprende. Cuando vinieron a España tocaron en Palacios de Deportes y Plazas de Toros. Hoy llenar algunos de estos recintos, sin montar un festival, es impensable.

Nirvana estaban a medio camino entre la austeridad cromática de Ramones y las bacanales psicotrópicas de Aerosmith. Eran malditas rockstars que renegaban de ello. Su rock pasó de locales mohosos y salas decrépitas a las pasarelas de moda de todo el mundo. Fueron tan necesarios en sus inicios como insufribles después. Necesarios porque nos purgaron de todo el glam-metal, jevi empalagoso y moñería de finales de los ’80. Pero también se cargaron a un montón de buenas bandas. Todo lo que se asociaba con heavy metal y glam rock, pasó a ser material apestado para los medios. Otras como Poison, Warrant o Extreme simplemente se lo ganaron a pulso.

tumblr_ljt33zapPy1qioszio1_500-2

El revival “grunge”, esponsorizado por las grandes marcas, esperando su regreso.

Dije la palabra rockstar? Geffen Records sacó el bombazo “Nevermind” el 24 de Septiembre de 1991, la misma compañía que trabajaba con Guns N’ Roses, su antítesis en muchos sentidos menos en el apartado adicciones. Luego Nirvana se hacían el harakiri cuando se les etiquetaba de rock mainstream, (esa camiseta de “corporate magazines still sucks” en la portada de la rolling stone, oh the irony! ) 

En la era previa a internet, “Nevermind” fue el disco mejor promocionado de la historia. Eso si que era marketing y no los anuncios de Facebook. Empapelar todos los putos puentes en la entrada de Barcelona con el niño en la piscina. Era para el disco, que no vinieron a tocar hasta el ’94! Joder, esas cosas ya no se ven! La gente ya no sabe lo que es patearse con el cubo y la fregona los muros y tapias de ciudad condal. Ahora dejan unos flyers en el bar de al lado y comparten su evento en redes desde la silla del trabajo y listos. Es evidente que Nirvana fueron la última apuesta rock de una industria musical que se fue al garete poco después.

Sigue aquí

I.

(Última revisión, 23 Diciembre de 2017)

Anuncios

5 pensamientos en “[Artículo] Yo fui un grunge kid (confesiones de un metalero treintón) Parte 1

  1. Increíbles palabras para resumir con efectividad tu biografía personal sobre la simbiosis tan particular que se forma entre el adolescente y la música.
    Aunque en un principio pueda abrumar su tremenda extensión fue, sin lugar a dudas, una lectura espléndida.

  2. Muchas gracias Nuel!!! Esta claro que no es lo mismo empezar a escuchar rock, punk o metal con 12 años que con 30. Puedes apreciar la música a nivel técnico pero el contexto, bagaje y estado anímico personal son muy distintos. Existe una carga extramusical muy elevada, sobretodo en la adolescencia que es una época tan crítica. Tengo un montón de discos asociados a imágenes y momentos concretos de mi pasado como Appetite for Destruction, Ten, Nevermind, Dirt, Master of Puppets, Arise, Countdown to Extinction, Far Beyond Driven, Orgasmatron, Nevermind The Bollocks, Fear of the Dark, The Downward Spiral… Ya sabes que no soy de los que se estancan, pero es difícil que pueda volver a sentir lo mismo que cuando descubrí estos discos… Y sí, me he extendido mucho jajajaja

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s