Las 10 METAMORFOSIS METÁLICAS más sorprendentes.

Tentado en nombrar este artículo con el estúpido título de “Metalmorfosis”, os dejo mis reflexiones sobre los especímenes “metaleros” y sus frecuentes mudas de piel.

Es de dominio público que a los grupos actuales les es relativamente fácil sacar un disco, en el sentido más amplio de la palabra. Echando mano de la tecnología, cualquiera puede grabar un álbum casero, autoeditarlo con PS y subirlo a bandcamp, a la espera de que alguien le meta un cerapio a la opción “name your price” o lo escuche, almenos tres segundos. En cambio, lograr una carrera coherente y longeva, eso ya es tarea más complicada.

En un mercado tan saturado como el de la música metal (por qué todos los “metaleros”, o como se decía antes “jevis”, sienten el impulso irrefrenable de tocar en un grupo???), se premia la novedad y exclusividad por encima de todo. El debut de algunos grupos actuales, con nombres tan raros y de sitios que no visitan ni los de National Geographic, es enarbolado por encima de sus influencias, originalidad o simplemente por ser conocidos en un radio de 2 quilómetros de su local de ensayo. A la segunda demo, después de ser descubiertos por un blog de modernos, salen del anonimato y caen en el peligro de perder su plus de artículo novel; por lo que su refrito de estilos “post-todo-lo-hecho-hasta-este-mismo-instante”, ya no resultan nada atractivos para hipsters tatuados con mochuelos y figuritas geométricas.

Hasta mediados de la década de los noventa (año cero en la era de la piratería digital), si grababas un disco en un estudio (de verdad, no uno con los bafles de una minicadena JVC y el Cubase pirata), era porque o bien algún sello te había echado el ojo en un concierto o les había gustado la demo que enviaste a 200 direcciones (la mayoría sin respuesta ni garantía de que hubiese recibido una mínima atención). Seguramente eras un músico de cierta valía (casos de éxito comercial nos demuestran lo contrario), y por lo tanto, con tu creatividad y como se solía decir “habilidad a las seis cuerdas”, tenias más números de seguir en activo, generando “pasta fresca” para el sello.

Las bandas que consiguen aguantar, se enfrentan a su mayor retro y no es evitar una hepatitis incipiente producto de giras etílicas a bordo de una Volkswagen Transporter, sino la tan odiada F A M A, esa enfermedad incurable que sólo padecen unos pocos elegidos. El tamaño del ego del músico que recibe el reconocimiento de público y (a veces crítica) se convierte en ingobernable. Un auténtico gilipollas vaya. Después de probar las mieles del éxito, le asalta la necesidad de atraer más y más público, para dar a conocer su “maravillosa” música y pagarse así vicios nada baratos. Una maniobra que muchos han logrado con un “pequeño” reajuste de sonido e imagen. Aquí van algunos ejemplos.

Las 10 Metamorfosis Metálicas más sorprendentes

10. Nine Inch Nails

Hace tiempo los amé como una grupi tonta. Sus CDs y todo tipo de “merchadising” forman parte de unos años imborrables. Una época que tuvo su colofón con la espectacular gira de “The Fragile”. Me quedé con ganas de verles en una sala pequeña (quizás en otra vida…) y les perdí la pista a medida que me metí más y más en el ruido. Junto a Godflesh, Pitch Shifter, Misery Loves Co., Ministry, Skinny Puppy y KMFDM (lo que aparecía en la prensa metalera de la época) me descubrieron un mundo llamado “industrial” por el que, a día de hoy, aún sigo.

Su evolución hacia el supermegamainstream del rock fue inexorable, y si queréis hasta previsible, nos guste o no. Pero a mi, un Trent Reznor con físico de gimnasio (es necesario estar hinchado como una colchoneta de playa?), grabando bandas sonoras para videojuegos, lamiendo el culo a Hollywood y recogiendo premios y elogios de los grandes medios, no me atrae nada.

Descubrí a NIN justo tras la salida de “The Downward Spiral” y me siento afortunado por haberlos disfrutado a fondo durante esos días de “Natural Born Killers” y Woodstock.

Lo mejor que he escuchado en los últimos años que tenga algo que ver con las siglas NIN es “This is a Trent Reznor song”. A ver si algún día la toca en directo. Aquí os la dejo.

9. Metallica 

Ya sabéis, después del “Black Album” todo cambió, quizás incluso antes de grabarlo. Se empezaron a codear con la aristocracia de la industria musical, a controlar sus guitarras y su lengua (“One” estaba tan lejos que parecía de otra banda).

Aún visto con perspectiva “Load” es un disco malo de cojones. Sólo se salvan dos temas “Ain’t my bitch” y “Until it sleeps”. Por no hablar de “St. Anger”, un intento desesperado por encajar en el mercado americano del momento. Y “Death Magnetic“? dicen que es su vuelta al thrash (ahora que no esta mal visto), pero nah, no pienso perder ni cinco minutos con esta gente.

Sus ataques contra Napster, los aires de grandeza del enano alopécico Ulrich, los safaris de Hetfield (que se hizo straight-edge !!!??? después de beberse hasta el agua de los floreros), los repetitivos solos de Hammett, las cogorzas que se pillaba Newsted y su consiguiente salida (no te puedes pasar la vida criticando a tus compañeros y seguir chupando del bote) los convirtió en un espejismo de lo que fueron en los ochenta. Recuerdo cuando era un orgullo ir al cole escuchando sus viejas cintas, pero a finales de los noventa daban pena. Todo nos cansaba de estos tipos, excepto sus increíbles directos (sobretodo cuando rescatan temas de sus primeros cuatro discos jeje)

8. Darkthrone

Su paso del death al black y luego a plagiar lo mejor del thrash no es reprochable, pero el contenido siempre importa más que las formas. Estilos que implicaron también un cambio de imagen, aunque en este caso sea lo de menos.

No voy a entrar en discusiones “absurdas” (espero que alguién se dé por aludido), cada cual tiene una opinión y decide como gasta su dinero. Tampoco se trata de criticar una portada en color (no soy ningún talibán del “black”), unas declaraciones para su sello excusándose de ser políticamente incorrectos (muy poco “black metal” por cierto), sus cómicos videos caseros, etc…

Maldita sea! hasta “Panzerfaust” me parecen P V T O  C V L T O (así con “V”) una de las 10 bandas definitivas del black metal. A partir de ahí, su “fórmula noruega no patentada” de saca-el-primer-puto-riff-que-te-venga-a-la-cabeza-así-nos-pasamos-menos-de-tres-días-grabando-un-nuevo-necrotruño-en-el-necrohell-y-nos-forramos-a-vender-vinilos-de-colorines-y-camisetas-a-tontos-del-culo me parezca francamente mal.

No quiero extenderme demasiado porqué ya he expresado mi opinión más de una vez en este blog. Pero es que se superan año tras año: cajas, reediciones, recopilatorios y toneladas de material insustancial. Que hay algún riff orgásmico-atómico en su último disco, no digo que no. Esta gente se han pasado los últimos treinta años escuchado cintas de Nuclear Assault en una cabaña en el bosque, podrían dar clases en la universidad del “metal” (como muestra algún video). Pero si Fenriz aún conserva su curro, no entiendo el porque de ese insano afán de lucro (suyo y de Peaceville por supuesto, otro sello que vive de reediciones) en colarnos cualquier mierda.

La hoja promocional de su última caja de coleccionista ‘Black Death and Beyond” no tiene desperdicio. Ahora que alguien salga en su defensa y me ponga en mi sitio. (Más abajo encontraréis una caja de comentarios para tal uso)

7. Theatre of Tragedy

Otro golpe de timón memorable. La salida de “Musique” fue un shock para la mayoría de sus seguidores gótico-metaleros de la banda noruega. Con un enfoque de electrónica comercial synth-pop, una hilarante voz masculina robotizada y algunos potentes estribillos, el disco fue un fiasco.

A pesar de las críticas, la banda se sentía cómoda con esta nueva dirección que siguieron explorando con “Assemby”, último disco en el que participó Liv Kristine. Luego se montó por su cuenta con Leave’s Eyes, los cuales volvieron a un sonido gothic metal de tono operístico que tan bien casa con su espléndida voz. Me quedo con los TOT de Liv y sus maravillosos primeros discos.

6. Sepultura

Su carrera se podría resumir brevemente como “De la chupa al chándal”. Tal vez una forma ciertamente injusta de describir la evolución de unos de los grupos más influyentes de la historia del metal extremo, pero perfectamente gráfica. Los inicios fueron duros, emergiendo por méritos propios del underground brasileño (casi nada!)

Ahora corren por internet unas fotos en que se ve a Igor con una esvástica, intentando relacionar la primera etapa de Sepultura con el nazismo ??!! Como si de niños, ellos no hubieran hecho ninguna tontería. pobre gente! que aburridos están…

Sus primeros discos, llenos de ritmos rapidos, agresivos y actitud punk son insuperables, teniendo a “Beneath…” y “Arise” como referentes absolutos del thrash. Luego “Chaos A.D.” pero sobretodo “Roots” dieron un nuevo enfoque a su sonido, más básico, directo y porque no decirlo… saltarín. Metal con mucho groove influenciado por el hardcore que empezaba a ganar terreno al metal a mediados de los 90. Fueron referentes para nuevas bandas como Korn, etc… grabando en los mismo estudios y con el mismo productor.

Estos cambios se vieron reflejados por rastas en vez de melenas, y chandal Adidas en vez de militares. Todo lo que vino después, Sepultura sin los hermanos Cavalera, parece cosa de ciencia-ficción.

5. Satyricon

Sus tres primeros discos y split con Enslaved me parecen de lo más grande que ha dado el black metal noruego. Su progresiva evolución, anticipada por “Rebel Extravaganza” (conscientes de que era imposible volver a gravar un “Nemesis Divina”) se acentúa a finales de los noventa. Satyricon muda su piel black metalera para, reducidos al dúo Satyr-Frost, grabar algún single potente “Fuel for hatred”, “King”… El sonido de la banda se simplifica, la rabia se calma y la melena se engomina. Llegan nuevos fans y los antiguos si permanecen es para escuchar “Mother North” en directo y hacerse fotos a la salida. Satyr de “Volcano” parece un modelo antes de salir al estadio. Que diferencia hay entre esto y Guns and Roses?

Satyr Von G. y Frost posando para una conocida marca de gafas de sol.

4. Paradise Lost 

Si, ya sé que volvieron a las raíces hace unos años, pero si creen que olvidaremos tan fácilmente su tonteos con el pop electrónico más comercial lo llevan claro (aún gustándonos el pop electrónico). Ni eran Depeche Mode ni Nick Holmes sabe poner voces melódicas. Reconozco que algunas canciones de su época más popera me gustan, especialmente de su gran “One Second”, pero en “Host” ya me empezaron a dejar indiferente y del siguiente, creo que ni lo escuché entero.

Su cambio de imagen: pelo corto, camisa… fue acompañado por una gran dosis de grandilocuencia en las entrevistas. Estilísticamente hablando, tampoco fue un cambio totalmente gratuito, desde los primeros discos, sus influencias iban de Celtic Frost a Sisters of Mercy, solo que se olvidaron del metal, y claro sus fans de antaño lo percibimos como una maniobra mercantil más que una evolución necesaria. Pero resulta que ya en la época de “Icon” la gente los acusaba de traición al death metal !!! (puro sectarismo) Y pienso, tampoco tenemos que ser más papistas que…

Tras “In Requiem” volvieron al gothic doom y Greg al death metal con Vallenfyre. Algo impensable hace unos años.

Los chicos de Holmes, “band of the week” en el NME.

3. Marilyn Manson 

Harto de vestirse con gasas, Marilyn un día decidió revalorizar su carrera a base de Ziggy Stardust y glam rock setentero. La idea no era del todo mala (el rock sigue un movimiento cíclico y las modas vienen y van), reinventarse de forma camaleónica como los grandes genios Lou Reed, Bowie,… Para ello creó un personaje asexuado con mechas rojas, que dejaba de lado la personal imagen del resto de miembros de la banda (total si el grupo se llama como yo, debió pensar). Pero la flojísima acogida de su “Mechanical Animals”, condujo al “Anticristo” de vuelta a la estética gótica con la cola entre las piernas.

Alienígena andrógino descubierto en el desierto de Roswell, Nuevo México.

2. Machine Head 

Otra banda a la que no les molestaba que les incluyeran en el saco del nu-metal, y que cuando se acabó el tirón volvieron a su imagen y sonido iniciales (que grande es “Burn My Eyes” joder!)

Espectacular el look cyber-punk que Robb Flynn lucia en el videoclip de “From this day”. Lo cierto es que a pesar de la pinta papanatas, no deja de ser un buen tema.

Robb Flynn, cyberpunk numetalero.

1. Pantera. 

Quién sería capaz de cuestionar la integridad de PANTERA, después de escuchar “Vulgar Display of Power”? Yo os lo diré: a nadie que le guste el metal rebosante de testosterona.

Una banda que empezó por pura diversión, haciendo versiones de Kiss y Judas, que llevaban mallas, ropa de leopardo y melena crepada (look Steel Panther sin ironías). Phil, miembro no original, se pasa al pelo rapado, los tatuajes y entre todos levantan auténticas murallas sónicas de hormigón armado. Si hubiesen tocado el “Vulgar Display” con las mismas mallas apretujadas, el efecto hubiera sido el mismo? Ummm dejadme que lo piense…

K.

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