[Reseña] Demented – ‘The Smell of Decay’ (Autoeditado, 2014)

Grupo: Demented (Alcanar-Tarragona).
Título del disco: “The Smell of Decay”.
Estilo: Metal Extremo.
Formato: Digital y CDr.
Sello: Autoeditado.
Fecha de publicación: 27 enero 2014.

Demented es una banda dirigida por Hyban Sparda, miembro fundador de los catalanes HYBAN DRACO. Hasta la fecha, DEMENTED posee 2 trabajos anteriores (“Testicular Beginning”, de 2012 y “Spiritual Guitar”, de 2013). En DEMENTED, Hyban Sparda dá cabida a sonoridades que él cree que no acabarían de encajar con el sonido de su banda inicial, HYBAN DRACO. Al parecer (digo al parecer, porque no conozco el trabajo de DEMENTED previo a este “Smell of Decay”, así como tampoco había escuchado nada de HYBAN DRACO hasta la fecha) el contenido de los trabajos previos de DEMENTED se encuentran algo alejados del metal extremo. Y ha sido con este tercer asalto, cuando el compositor se ha atrevido con un espectro musical que demuestra conocer a la perfección.

Hasta ahí, todo parece normal, pero deja de serlo cuando uno lee que “The smell of decay” consta de un único tema de 21 minutos de duración y que debe ser entendido como un disco conceptual.

Teniendo en cuenta el carácter conceptual de la obra y la duración del único tema, Demented deciden echar un pulso a la grandilocuencia de su planteamiento echando mano de diversos elementos del metal extremo, con la única finalidad de hilvanar la historia que nos quieren contar.

Así, DEMENTED inician su andadura con un sonido atmosférico, una voz inintelegible y un violoncelo que en cuestión de segundos se apagan para iniciar un riff puramente death metalero con un groove que apunta maneras. La cosa se tuerce en el siguiente compás, en el que entra un sencillo ritmo a medio tiempo que destrempa toda la emoción. Sin dar mucho tiempo para desilusionarse, vuelven a la sonoridad más Death Metal, actos seguido paran para meter guitarras limpias y voz clara, luego se enfilan con un sonido más propio del death-doom, para pasar a seguidamente a un riff más propio del death metal melódico.

Y todo eso pasa en los primeros cinco minutos. Quedan quince más, pero creo que la descripción ya ha sido suficiente. Aunque la primera impresión pueda parecer que la mezcla de estilos es demasiado extensa, que nadie se alarme: el disco bascula entre partes de sonoridad Death Metal y retazos de Doom (tanto por el uso de algunos ritmos algo menos agresivos y a medio tiempo, como por el uso continuado de violoncelo, guitarras limpias y partes cantadas sin guturales).

Básicamente el disco se basa en aunar en un único tema el riffing propio del death-doom de bandas como los primeros Swallow The Sun y afines, un sonido de guitarra que me ha recordado por momentos al “Amok” de Sentence, arranques furiosos con guitarras reminiscentes de algunas bandas de Death Metal americano, partes acústicas con voz limpia y empañadas de melancolía (algo que hicieron ya Golgotha en los 90), violoncelo (recreando a unos Celestial Season por el sonido)… El problema es que dicha mezcolanza, a mi parecer, no se concentra en ir a ningún sitio y acaba perdiendo fuelle.

Me explico (aunque se me hace difícil): considero MUY DIFÍCIL aunar en una obra referentes tan obvios y a la vez tan dispares; y a la vez, conseguir fuerza suficiente para no solo mantener la atención, sino crear el carácter y la emoción que merece un tema de relativa duración y que se presenta como “conceptual”.

Estoy seguro que las referencias sonoras que cualquier amante del metal extremo (con unos años a sus espaldas) encontrará en este “The smell of decay” surgen como consecuencia de la voluntad del compositor por crear ambientes concretos (furia y melancolía, básicamente), y en la decisión de exponerlos basándose únicamente en referencias sonoras que él conoce extensamente, pero que a su vez, están ya demasiado trilladas para las orejas del pobre oyente.

Es decir, dentro de la continuidad del mismo tema, HYBAN SPARDA introduce sonoridades del metal que él considera adientes con lo que pretende transmitir. Pero dichas referencias son tan obvias y han sido escuchadas tantas veces que el conjunto global se resiente, y la obra pierde la personalidad y el riesgo que de ella se puede esperar.

Además, en mi opinión y a parte de lo ya mencionado, el disco también peca de excesiva rapidez en los cambios de registro, saltando de una sonoridad a otra sin recrearse lo suficiente como para meter al oyente en el ambiente que se pretende transmitir, aunque quizás esto es una percepción personal y el creador no ha alargado contenidos por temor a restarle fluidez al conjunto.

Técnicamente el autor muestra capacidad para mutar un tema de forma tan inmediata que se tocan demasiados “palos”, pero el rápido transcurrir nunca logra recrear un “ambiente” que sumerja en la escucha y permita el fluir de dichos cambios. Lo único que hace que no se pierda el hilo el el hecho que de vez en cuando se van recuperando riffs que ya han empleado a lo largo del tema (supongo que para dar continuidad y uniformidad al tema y para que nuestras neuronas se estimulen con algo que nos suena).

En fin, puedo decir que el problema básico que le veo a un proyecto como este, y como el autor lo ha presentado, es estar demasiado encasillado en la ortodoxia metalera. Me hubiera gustado que el creador hubiese arriesgado más, que no se hubiese encasillado en sonidos e influencias que ya se han escuchado mil veces. Dicho en otras palabras: que se hubiese pasado de vueltas en la composición: que las partes que pretenden evocar tristeza fuesen más oscuras y tristes; que lo rápido y furioso, fuera más rápido, furioso y tormentoso que el autor hubiese hecho o escuchado nunca. Que se hubiese llevado al límite.

Aunar influencias en un único tema no convierte algo en conceptual. La épica de lo conceptual se ha de crear desde el desafío, no desde la integración de elementos. En este sentido, el disco me ha decepcionado.

En resumen, mi opinión este “The smell of decay” la progresión no acaba de explotar: tanto por los referentes usados para crear atmósferas, como por la rapidez y escasa fluidez con la que el tema salta de una sonoridad a otra. Muchos de los riffs que se usan o los ambientes que se pretenden recrear, estarían bien si fuesen explotados por sí solos en un tema de duración estándar, pero no ha sido así.

Capítulo a parte merece la producción: la voz de HYBAN y su guitarra suenan muy potentes, aunque quizás, a mi gusto, todo suena demasiado “producido”, demasiado “alto”, como huyendo del “amateurismo” y buscando sonar como grandes bandas del género.

Pero es que el sonido y la ejecución de la batería es un capítulo a parte: es una de las baterías menos imaginativas que he escuchado en años, y su sobreproducción y tratamiento en el estudio hace que suene totalmente artificial. Tanto que creí que era una caja de ritmos (que alguien escuche ese charles y me diga que no suena a máquina…). Mi sorpresa fue cuando ví en su facebook que esta había sido grabada por un ser humano.

A pesar de esta crítica (con voluntad constructiva, en todo caso), creo que el autor es un músico muy válido (he escuchado algún solo de guitarra magnífico, y las buenas ideas compositivas están ahí ). Siendo así, me permitiré darle un consejo: quizás el excesivo trabajo, tanto de su banda principal como del proyecto (editando trabajos cada poco tiempo), no han permitido que este “The smell of decay” madurase lo suficiente como para sorprender al oyente. Que no vuelva a pasar.

4/10

DeadXRamones.

Tracklist
1. The Smell of Decay (21:00)

DEMENTED
https://www.facebook.com/dementedband

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