[Artículo] Gustos Musicales Inconfesables (que un jevi nunca admitiría en público) Parte 1

Mucho ha cambiado la mentalidad del metalero desde los años ochenta, una época caracterizada por las rivalidades entre tribus urbanas, en la que lucir melenas, chupa, cinturón de balas y zapatillas blancas de bota alta (el uniforme clásico) y escuchar a determinados grupos, eran requisitos indispensables que, como si se tratara de un carné de socio, otorgaban la pertenencia a un colectivo (en este caso el heavy metalero) y de los cuales incluso tu hombría podía depender.

Los “jevis” que por aquel entonces acudían en masa a conciertos de MSG, Accept, Anthrax o Helloween lo hacían como las hordas vikingas al campo de batalla, ciegos de porros y litronas de cerveza, acostumbrados a llevarse por delante el stand de merchandising y a iniciar más de una pelea salvaje entre el público.

Ser “jevi”, era algo tan vocacional como ser médico o maestro. Es más, uno también se formaba y aprendía (como si estuviera matriculado en una School of Rock) a base de escuchar discos, leer revistas y practicar con la guitarra. En la adolescencia, ser “jevi” era el mayor destino al que algunos podíamos aspirar en esta vida. Buscando desesperadamente un lugar en el que encajar, y donde mejor que con los parias de la sociedad de las buenas maneras y la hipocresía?

El grupo de música, centro sobre el cual pivota la sociedad metalera, aseguraría sustento y diversión a partes iguales. Lo demás: amigos, novias… formaban parte de un todo en el que se compartía esta pasión irracional. Algo que podía resumirse con la frase “el metal es mi religión” que una vez vi pintada en un paso subterráneo (no imagino mejor lugar para esta declaración de amor incondicional).

Y como todo club social, es excluyente por definición. Así, un “jevi” hacia headbanging, air guitar o moshing pero no bailaba, por lo que no pisaba la pista de una discoteca jamás, ni en un viaje de fin de curso, con una compañera de clase esperando que la agarraras por la cintura durante el baile (??!!!! eso es integridad). Los gustos del “jevi” ochentero se limitaban al heavy tradicional, speed, thrash, etc… Los más veteranos escuchaban tanto a Deep Purple como Steve Ray Vaughan o B.B. King. También existían los glamies y otros subgrupos, marginales dentro de los excluidos (imaginaros ser glamie, que moral! vilipendiados por padres, maestros y la facción extremista aka “thrashers” de tu propia organización).

 Pro Evolution Heavy Metal Boots.

Entre los estilos malditos estaba el pop y sobretodo el techno (el verdadero anticristo!) Un auténtico infierno ya que a partir del 91 con la ruta del bakalao en su apogeo, no había fiesta en que no se coreara el “xtasi-xtano” de Chimo Bayo. Estuvo tan de moda que más de una metamorfosis, previa visita al barbero, habíamos visto en el “cole”. Los elementos más conflictivos de cada barrio substituían sus discos de Slayer y Testament por los de Spook y ACTV agenciándose una buena dosis de psicotrópicos estimulantes por el camino.

Una de las maneras en que la gente suele (mal)entender el formar parte de un colectivo, es el de reafirmarse a base de menospreciar a los demás. El caso es que los “jevis” veían como antagonistas, desde los pijos de polo y mocasines hasta los punkis. Su autosuficiencia, construida en base a que su música ostentaba todos los premios en las categorías de mejor guitarrista y mejor balada, hacia considerar a los punkis como seres inferiores con gustos musicales cuando menos atrofiados. Cuantas veces habré escuchado eso de “bah! si son cuatro acordes mal tocados!. Así, en algunos círculos metaleros donde es costumbre lucir pantalones de cuero y camisetas de Edguy, Hammerfall o Sonata Arctica, incluso te miraban mal si reconocías que te gustaba el hardcore, concretamente te llamaban “punki de mierda”. Eso era antes de que aparecieran Hatebreed y que el New York Hardcore se popularizase en festivales europeos como Dynamo y With Full Force.

Hammerfall, fans de Björk y de la escena post-rock islandesa? Why not!

Aun así, siempre quedarán un reducto de puristas, al los que no les gustan las mezclas. Fieles a sus templos del metal verdadero como el legendario “Mephisto” de Poble Nou o el “Infierno” de Terrassa y que prefieren el metal clásico (y oye, están en su derecho).

Pienso que el momento de cambio fue en el que pasamos de denominar “heavy” a simplemente llamar “metal” a la música que más nos gusta. La palabra “metal” te ofrecía toda una serie de nuevas posibilidades. Existe el black metal, gothic metal, funk metal, math metal, luego el metalcore (ups!) mientras que “heavy” se relaciona solo con el heavy metal, nwobhm y los estilos propios de los años setenta y ochenta.

Si, los ochentas fueron la época de esplendor del NWOBHM, el thrash y el glam metal, los grandes conciertos de estadios (arena rock), las chaquetas con flecos, Manowar, los Judas del “British Steel”, etc, pero nadie puede sobrevivir a un mundo tan encorsetado, es decir que los noventa, a pesar del grunge, brit-pop y el nu-mierda, significaron algo así como una liberación. Ya no estaba mal visto que los grupos flirtearan con el rap, punk (crossover) o franquearan el último umbral de la “jeviandad” hacia… (horror!) la música techno!!! Ministry, Nine Inch Nails, Skinny Puppy, KMFDM, Godflesh, Fear Factory no obedecieron la norma… no os creáis que fue fácil, lleva tiempo cambiar la mentalidad de algunos cavernícolas, o sea que fue una proceso de transición que no se asentó hasta finales de la década.

Ya en el nuevo siglo, a pesar de que los fans más ortodoxos de Blasphemy, Archgoat o Proclamation solo sigan una estricta dieta a base de war metal, la mezcla de estilos está normalizada. Ya no es nada extraño ver grupos mezclar black metal con hardcore, metal industrial con música electrónica o metal extremo con shoegaze. Incluso existen grupos como los franceses Way to End que mezclan black metal con (oh cielos!) reggae (!!!)

El uso de la etiquetas ya es otro tema. En algunos casos puede llegar a ser abusiva y delirante. Grupos que sin ningún pudor se denominan a sí mismos como “True Canarian Black Metal” o incurren en un serio abuso autoproclamándose como “true-brutal-funeral-gore-grind-antifa-industrial-power-noise” y al final no les definen en absoluto.

A pesar de la evolución del género y consiguiente ruptura con los tabúes, siguen existiendo un pequeño reducto de metalheads que nunca admitirían que alguna vez les gustó tal o cual grupo, que de escondidas memorizan las letras y repasan con fruición las fotos en myspace de algunas bandas proscritas por su fe dogmática. Esto ocurre especialmente dentro de estilos como el hardcore militante (Converge, Cave-In, Oathbreaker,…), el brutal death (donde si una letra no habla sobre descuartizar a la vecina y embadurnar las paredes de la habitación con sus vísceras, no mola) o el black metal más elitista, donde los nuevos seguidores de bandas como Satanic Warmaster, Destroyer 666 o Conqueror/Revenge (por citar algunos de los grupos que sus elepés ostentan los precios más prohibitivos) Premian el elitismo a cualquier precio por encima del espíritu comunitario original. Parece que algunos de estos seguidores sólo se interesan por conseguir tal caja o primera edición de un vinilo limitado a 666 copias numeradas a mano con la sangre de sus difuntos miembros, (fallecidos en un grotesco suicidio ritual, para más señas), que hace veinte años se encuentra descatalogado y sólo se puede conseguir en la tienda de un coreano en una conocida web de subastas. Los tentáculos del capitalismo son muy largos e incluso los estilos musicales más supuestamente underground no están exentos de su poder destructivo.

Fuera complejos! Podemos ser satánicos y deleitarnos con los remixes de Armin Van Buuren .

Por otra parte, es muy revelador el hecho que pasado los treinta, amigos que antes se pichaban en vena los discos de Death, Suffocation o Cryptopsy ahora se pasen al trance, chill-out, trip-hop, techno minimal, etc… Tengo una teoría sobre este fenómeno: la gente que siempre se ha centrado en un solo estilo, con los años es incapaz de mantener su interés y al final abandona por completo, extenuada por el esfuerzo de tener que mantener las apariencias en todo momento. Alguien que combina Cephalic Carnage con música balinesa no tiene esta necesidad y por lo tanto puede jubilarse escuchando sus queridos gruñidos y blast beats tranquilamente.

Admitámoslo, con diez años, pocos niños escuchan brutal death, djent, math metal o post-metal y no vale con lo de los padres pervirtiéndolos desde pequeños (que está claro que lo hacemos, antes de padres ya eramos metaleros). Aunque siempre existe la excepción a la norma. Concretamente, me fascina un chaval de nueve añitos que se pirra por el death metal sueco old school, (no es broma) sabe más sobre Nihilist, Grave o Dismember que todos mis conocidos juntos.

Cada cual crece con lo que puede, en mi caso con ocho años escuchaba cintas de hard rock (Europe, Guns ‘N’ Roses, Aerosmith…) poco después thrash (Metallica, Megadeth…) luego dependiendo de la curiosidad de cada uno, círculos de amigos y posibilidades, evoluciona hasta límites insospechados. Hasta llegar allí, picoteas de todo un poco hasta encontrar el lugar donde sentirte cómodo y no tener que fingir, simplemente disfrutar de la música con intensidad.

La gente que vive la música de forma superficial, los hoy llamados hipsters, posers, fashion victims… , da igual su rollo, siempre han sido unos “chupa-modas”. Es curioso porque el solo hecho de utilizar la palabra hipster, ya puede ser considerado como una moda en sí. No me extrañaría que pronto apareciese en el diccionario de la RAE junto a palabras como blog, chat y tuit. Algunos os dirán que siempre han escuchado lo mismo (cuando es mentira), os asegurarán que toda la música de la que les hablas la tienen comprada original (falso! lo que si tienen es un disco duro externo de un 1 TB marca Western comprado en el MediaMarkt más cercano) y en primeras ediciones (una fantochada). Al cabo de los años, los verás renegando de su pasado y amoldando sus gustos a nuevas modas (nos guste o no, en este bendito país, el metal extremo así como el gótico, se vivieron como una moda que ya prácticamente nadie sigue) para interesarse por Coldplay, Armin Van Buuren, Manel y otras lacras de la cultura actual o cualquier otro producto para gente supercoolultramegafashion. Los mismos personajes que te miraban con superioridad por no conocer esa demo de Moonblood, ahora te compadecen por no haber “evolucionado” correctamente y seguir escuchando metal con treinta tacos (por favor!)

Punk, Thrash, Crossover, Hardcore-Beatdown?… si te pone, que más da?!

Creo que por hoy es suficiente. Con mis reflexiones metaleras, espero haberos distraído un poquito del asfixiante clima de paro, crisis y corrupción con el que los medios nos obsequian a diario. Muy pronto nos vemos en la segunda parte! Como decía el tito Kim “Stay Metaaaaaal!!”

Anuncios

3 pensamientos en “[Artículo] Gustos Musicales Inconfesables (que un jevi nunca admitiría en público) Parte 1

  1. joder tio, que pasada, soy de El Salvador y pues estoy, sigo y seguire por el buen camino del mal, en lo que si tenes razon es que antes solo se escuchaba death, black, doom, thrash, speed, heavy, ahora tambien se escucha hard core, crossover, punk, crust y demas (fuck metalcore), solo que como antes le deciamos buyon se iba en cuenta napalm death, carcass, DRI, Agnostic Front, etc.

    yo soy de los recalcitrantes, de los stay brutal, en fin, tenemos una banda con unos amigos Fallen Souls, a ver si tienes tiempo, buscas en internet y ves un par de videitos.

    y lo que dijiste: si te sentis bien, estas identificado y no sos un poser, llegaras hasta los ultimos dias siendo heavy

    la demo de moonblood, te apuesto a que la mayoria ni sabe de esa banda hahaha, bueno ahora si con internet es facil, un disco de un tera hahaha

  2. Gracias por tus palabras!
    Le voy a pegar un vistazo a tu banda. Siempre es interesante acercarse por el under americano. Muchas de sus bandas tienen más actitud y suenan más crudas que la mayoría de grupos nórdicos actuales.
    Un saludo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s