Metal y Merchandising – Reflexiones acerca de la bufanda de CANNIBAL CORPSE (Parte 1)

Hace meses atrás, me surgío la idea de llevar a cabo un post de “opinión” respecto la evolución de un aspecto importante dentro de lo que es la música “metal”: el tema del “merchandising”, y hacer una reflexión sobre los extremos a los que hemos llegado.

Algunos pensarán que toda la vida ha existido la gran cantidad de camisetas, sudaderas, complementos… que se encuentran disponibles actualmente. Incluso alguno puede llegar a pensar que la bufanda de Cannibal Corpse está ahí des del principio.

La bufanda de la indignación desatada

No, eso no es así. A principios de los 90, conseguir merchandising de bandas metal (y metal me refiero a metal, no a rock o grunge), se resumía básicamente en una única posibilidad: camisetas (manga corta o manga larga, generalmente en talla L o XL, porque éramos una generación de niños de verdad, curtidos a bocatas macizos).

Así que todos los jóvenes metaleros que nos metíamos en materia en la primera mitad de los noventa, la única forma de manifestar físicamente la devoción que sentíamos por “nuestros” grupos era llevar una camiseta. Apuesto a que todo aquél que haya pasado la treintena, de las primeras camisetas que había tenido en su armario, era una de Iron Maiden o una de Metallica, los primeros grupos de auténtico heavy metal para todo metalero patrio (y el que diga que empezó con Blasphemy, miente!)

Las camisetas del ayer.

Adquirir camisetas no era complicado: por un lado, existían catálogos de venta por correspondencia, la temprana Far Out, Shop Circus, Arise, Tipo (nunca me gustaron nada esos catálogos, en los que mezclaban todos los estilos musicales. Y es que uno ya era trve desde chiquitín…), y poca cosa más.

También existia el mítico catálogo de Sefont, ocupando media página en la Metal Hammer: todo un culto al metal extremo, con camisetas de Deicide, Pestilence, Morbid Angel, Pungent Stench… todas ellas impresas en un par de colores (blanco y rojo, básicamente, sobre camiseta negra). Luego me parece recordar que Repulse Records incluyó algo de material, así como en Abstract Emotions, pero siempre de una forma muy minoritaria, primando el material sonoro.

Este material en distribución se encontraba fácilmente disponible en revistas “generalistas”, como Metal Hammer, Heavy Rock, Rip Magazine… Así como en algunas publicaciones más underground (en la Metali-k.o., por ejemplo, pero siempre como una publicidad muy minoritaria dentro de la publicación). Esto era así porque, en aquella época primaba comprarse discos, más que camisetas, no como ahora.

También, entre los metaleros del area de Barcelona, era más que común el hecho de ir a la famosa calle Tallers, y rebuscar entre las camisetas existentes en Revolver (que tenían un buen surtido), Overstocks o en otras extinguidas tiendas como Hysteria, Rock World o en otras pequeñas tiendas de la zona.

Tan fea que mejor gastar el dinero en cerveza.

Y si no encontrábamos lo que nos interesaba, sabíamos que había un sitio en el que seguro que encontraríamos camiseta: en el concierto del propio grupo. Y así recuerdo hacer cola, arremolinarnos entre decenas de personas en pequeños stands en los conciertos de Slayer, Paradise Lost, Morbid Angel, Deicide, Death… en salas como Zeleste o Garatge. Ahí era curioso ver como, generalmente mientras tocaban los teloneros, y siempre acompañado de la gente con la que habías ido a ver al grupo, te hacías un hueco hasta llegar al stand de camisetas, señalabas a la elegida, dejabas caer unas 1.500-2.000 pesetas, y caía en tus brazos una maravillosa camiseta de gira del grupo al que habías ido a ver.

También es curioso el hecho que, por norma general, en cuanto caia en tus manos, te la ponías encima de la que ya llevabas. Ese gesto solía ir acompañado de un sonoro “UEEEEEEEEE!!!!!!” de tus colegas, que te habían estado esperando en el stand, gesto que iba acompañado de las miradas cómplices del resto de asistentes, que estaban esperando su turno o simplemente pasaban por ahí, para entrar al bolo. Enfundado en tu camiseta nueva, entrabas dispuesto a darlo todo en el pit.

Casi 20 años después, aún lamento haberme gastado todo en cerveza esa tarde.

Una camiseta oficial, era todo un logro para el pequeño metalero. Y es que el dinero escaseaba en esa época y, como he dicho, se gastaba en música. Aunque de vez en cuando debía caer una camiseta para demostrar al mundo que nosotros eramos metaleros, íbamos al margen de estúpidas modas y, que cojones, que éramos gente auténtica y chunga.

Diseños molones y con mensaje, como debe ser.

También era muuuy típico adquirir camisetas “no oficiales”, es decir, camisetas hechas de un modo más o menos casero, que se vendían en la propia entrada al concierto en cuestión: el hecho es que, muchas veces, eran bastante más baratas que el merchandise oficial. El problema de esas camisetas, era que el dibujo se encontraba como “plastificado”, no siendo serigrafía de calidad, y 2 lavados hacían que el dibujo quedase absolutamente cuarteado, perdiendo todo el color. Eso, a no ser que en el mismo momento de la compra, al pasar la mano por el dibujo, te acabases llevando todo el dibujo en el dedo, como había pasado a unos amigos a la salida de un concierto de Helloween.

Pero aún era peor si comprabas camisetas no oficiales que tenían, incluso, faltas de ortografía o errores de concepto: recuerdo, a modo de ejemplos, camisetas de Metallica en las que se veían únicamente unas pistolas y unas rosas (cojones, que es Metallica, no Guns ‘n’ Roses); también un chaval de mi pueblo que lucía, con orgullo, una camiseta de “Sepoltura” en la que salía una calavera con unas rosas en la boca. El chaval argumentaba que era una camiseta brasileña. Qué decir.

 
Más importante que la camiseta, la cara de mala leche.

Hago un inciso aquí para reconocer que los metaleros, en el aspecto de imagen, lo hemos tenido aún más fácil en este país que otras manifestaciones culturales vinculadas a la música: las revistas mencionadas nos mostraban como vestían nuestros, por aquel entonces, ídolos musicales: así veíamos a unos Metallica con pinta de thrashers “made in Bay Area” barriobajeros, a unos Iron Maiden o Accept como el paradigma del Heavy Metal de pantalones elásticos, chupas de cuero, bambas roídas y camisetas musicales, a unos Kreator que nos miraban desafiantes desde las fotos de esas publicaciones, embutidos en sus chupas cruzadas, sus elásticos desgastados y sus bambas peladas.

Todos los heavys hispanos alguna vez vestimos así. Es lo que hay.

Digo esto porque otros, como por ejemplo, los seguidores de las sonoridades oscuras del gótico o new wave, no tenían tanta publicación a su alcance para ver como vestían sus ídolos, y tenían que tirar de publicaciones o catálogos extranjeros, así como de visitas a otras ciudades europeas. Entonces, lo suplían con imaginación, combinando la ropa que podían y de la forma que podían.

A mediados de los 90 el metaleo estaba en auge: toda una generación “baby boom” buscando referentes culturales. Esto lo vieron rápido los vendedores: los catálogos de venta por correo se iban agrandando. El prototipo de vestuario metalero también se adaptaba a la nueva era: los elásticos perdían fuerza en favor de los pantalones militares de camuflaje o pantalones de chándal (culpa de muchos grupos de death y thrash, como por ejemplo Sepultura), las bambas roñosas iban siendo sustituídas por botas con puntera de acero, el catálogo de camisetas se ampliaba, las chupas de cuero y las chaquetas tejanas iban siendo sustituídas por sudaderas o chaquetas de bandas… La variedad de ropajes hacía que, de golpe, a simple vista, se pudiese distinguir un blackmetalero de un thrasher que flipaba con Pantera, algo impensable años atrás.

El mercado nos iba individualizando, ofreciéndonos miles de productos que nos mostraba como necesarios adquirir, todo para reafirmarnos en el estilo que más nos iba.

En el próximo post, que espero colgar en pocos días, hablaré del momento en que, para mí, esto se convirtió en un mercadillo para pijos.

DeadXRamones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s