Zao ‘The fear is what keeps us here’ (Ferret Records, 2006)

Grupo: Zao (EUA)
Título del disco: “The fear is what keeps us here”
Estilo: Hardcore / Metalcore / Experimental.
Formato: CD.
Año de publicación: 2006.
Sello: Ferret Records (EUA)

ZAO es una banda americana que se inició en esto de la música a inicios de los 90, practicando un estilo muy en boga en EEUU en esos años: el hardcore. Teniendo en cuenta que era un estilo muy potente aquellos momentos en EEUU, enseguida se hicieron un nombre en la escena. Un nombre propio que ellos mismos se han encargado de ir forjando disco a disco, de un modo bastante admirable, a mi parecer: procurando que ninguno de sus trabajos sea, en el fondo, igual al anterior.

Pero esta especie de evolución, en cierto modo, ha sido también su condena. Me explico: siendo ciertamente un grupo “experimental” en su manera de concebir el hardcore, en su voluntad de alejarse de los clichés típicos del estilo, fueron oscureciendo y metalizándose hasta puntos insospechados.

Esta evolución los sacó del corazoncito de los hardcoretas que inicialmente les apoyaron, y los dejaron en cierta tierra de nadie. Demasiado metaleros para la mayoría de amantes del hardcore, y demasiado experimentales para los seguidores europeos del metal, caen un poco en la propuesta de grupos cuyos orígenes fueron en el hardcore, y evolucionaron hacia una música de tintes metaleros con una atmosfera muy oscura, como puedan ser Adamantium o Bloodlet.

En el 2006 sacaron un disco con el muy sugerente título “The fear is what keeps us here”, con una portada realmente inquietante, que encaja perfectamente con el título y atmósfera del disco, y que se presta a muchas interpretaciones distintas (algunas las cuales les ha proporcionado alguna que otra crítica, relacionándola con el integrismo islámico).

Y que nos ofrecieron ZAO en este disco? Para mí, su propuesta culminó con este “The fear that keeps us here”. Es un disco de sonido muy maduro, oscuro, metalizado, experimental pero sin llegar a descohesionar la musicalidad de su propuesta. Grabado de forma analógica y producido por el señor Steve Albini (productor de grupos como Nirvana, Neurosis, Pixies, P.J. Harvey, o incluso Berri Txarrak) por expresa solicitud de él mismo, el sonido del disco se encuentra ciertamente muy conseguido, sonando muy nítido y contundente, fruto de una grabación distendida que resultó recogida en un DVD que acompaña al disco en su edición especial, y que se puede ver tranquilamente por youtube.

Este disco no es, ni mucho menos, un producto inmediato: necesita paciencia y escuchas para hacerse con él. Esto puede parecer un problema en primer momento, pero cualquiera que ame la música sabe que este tipo de propuestas son la que más satisfacciones otorgan.

Abren con “Cancer Eater” y un sonido acústico de guitarra, una melodía cinematográfica e inquietante que mete en atmósfera al oyente, para luego entrar con fiereza una voz tan rasgada que parece que realmente sea el propio demonio quien se está lamentando. Todo ello en un ritmo pesado, triste y con ecos a los Neurosis de la época media. Un inicio, para mí, perfecto.

Luego con “Physician Heal Thyself” entran ya con la caña, y lo que será una constante a lo largo de todo el disco: ritmos entrecortados y violentos, guitarra imaginativa, un trabajo de batería que pone los pelos de punta, un bajo que acompaña sonando alto y potente, demostrando saber manejar el instrumento. Y la voz. Ese rugido… La voz es uno de los dos puntos fuertes que le encuentro al disco: la voz que ofrece  Daniel Weyandt suena realmente cabreada, haciendo temer por el hecho que no saque algún día las tripas por la boca, porque la verdad es que impresiona la fuerza a la que dota su interpretación. Es un tono rasgado, muy forzado, pero con suficientes matices dentro de su característica voz como para añadir guturales propios del Death metal e, incluso, gritos cercanos al estilo “shriek” blackmetalero.

Aunque el nivel de fiereza vocal impresione al principio, una escucha atenta muestra la existencia de ciertos trucos, como doblar la voz  (haciendo sonar un tono más grave que otro, sonando ambos a la misma vez) y muchas otras veces usando cierta distorsión al estilo de Steve Austin de Today Is The Day (aunque nunca con una distorsión tan evidente), lo que dota la interpretación vocal de un carácter desquiciado, potenciando tanto la agresividad (en las partes rápidas) como la emotividad (en las partes más épicas).

El otro punto fuerte es la batería. A lo largo de todo el disco, el batería es un verdadero animal de su instrumento: acelera, frena, corta el ritmo, pone redobles donde quiere, y muestra un perfecto dominio del instrumento. En todo momento suena imaginativo y con una energía desbordante.

Los temas del disco, en primer momento, pueden pecar de similares, pero existe mucha variedad: desde la cabalgada inicial de “Everything you love will soon fly away”, hasta la pesadez de “There is no such thing as paranoia” pasando por la velocidad endiablada de “Killing time til it’s time to die” o los estribillos melódicos de “It’s hard not to shake with a gun in your mouth”. O la tensión que se respira en “My love, my love (we’ve come back from the dead)” una canción dotada de una rítmica muy marcada, que se convierte en una explosión de emoción en su parte media, con un sentido melódico exquisito. (Por cierto, de esta canción hicieron un horroroso videoclip que es de vergüenza ajena. Del peor gusto que he visto en mi vida, en serio).

En cuanto a lo que ofrecen, los temas están ciertamente dotados de un halo de oscuridad que ha hecho de este disco uno de los que ha descolocado más a la crítica, llegando a hablar de él como un disco poseedor de una atmósfera de tensión, oscuridad y melancolía más propia del black metal que de un grupo de hardcore. Yo quizás no diría tanto, pero sí es cierto que el disco en sí no es accesible, algo a lo que determinado tipo de público no está acostumbrado.

Lo que sí es cierto es que está dotado de una fuerza impresionante, y que las partes melancólicas y épicas consiguen una gran atmosfera. Un disco que sacrifica la inmediatez para ganar madurez, con composiciones que inicialmente pueden poner al oyente en una cierta posición escéptica, debido a lo áspero de sus primeras escuchas, pero que, almenos a mí, me ha proporcionado muchísima satisfacción al largo plazo.

También decir que la última canción del disco es una de las que más me ha gustado en los últimos años. Es un cierre inmejorable para un disco de estas características, es la culminación de una atmosfera obsesiva, que no desvelaré y que aconsejo que sea escuchada como lo que es, el final de un magnífico disco. Quiero decir que si se escucha ese tema de forma individualizada, no se puede entender lo que pretenden esas últimas notas. El inicio de este disco y, sobretodo, su apoteósico final es algo muy importante, entendiendo el último tema como cierre a la experiencia sensorial que este “The fear is what keeps us here” nos ofrece. Eso sí, siempre que hayamos tenido la paciencia necesaria para “dejarnos llevar” y hayamos podido conectar con la oscura propuesta llena de miedos que nos mantienen bloqueados de estos ZAO.

Puntuación: 9/10

DeadxRamones

ZAO
http://www.ferretstyle.com/artist.php?aid=27
http://www.myspace.com/zao

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