Crónica: XIII Fira Internacional del Disc de Barcelona

          Durante el primer fin de semana de Mayo pudimos disfrutar de una nueva edición de La Fira Internacional del disc de Barcelona, que se celebra cada seis meses en la Estació del Nord de la capital catalana. Este es el sitio donde los coleccionistas pueden encontrar material de tiendas venidas de toda Europa que exponen todo tipo de merchandising musical: cds, dvds, libros, pósters, camisetas para adultos y bebés, pero sobretodo vinilos, montañas de LP’s nuevos y usados de prácticamente todos estilos y épocas.

Y es que desde finales de la pasada década el vinilo ha recobrado un protagonismo insospechado. Quien se lo iba a decir a toda esa gente, muchos actuales padres de familia, que por falta de espacio, tiempo y/o interés hace tiempo malvendieron su colección por cuatro míseros euros. Precisamente recuerdo el caso de un amigo que sin previo aviso, vendió la totalidad de su colección bien nutrida de thrash y death americano, títulos como “Reign in blood”, “Arise”, “Extreme Aggression” o “The New Order” etc… por dos euros el elepé a una tienda local. Después de enterarme, me corroía la curiosidad y unos días más tarde visité dicha tienda. Vendían el disco de Sepultura por 20 Euros!!! Si es que quien no ve negocio en estos tiempos parece tonto. Aunque una cosa es revender discos usados o hacer trading y la otra es inflar los precios de los discos absurdamente (quien no ha visto los precios de algunos vendedores italianos en Discogs?). Me parece increíble que se pidan 20 Euros por tiradas de más de 5.000 ejemplares (tal vez si se trata de una copia sin pinchar) o que la gente llegue a pagar 1.100 Euros en eBay por una primera edición del “Nemesis Divina” de Satyricon.

Pues bien, tiendas venidas desde Francia, Inglaterra, Alemania o EUA y las que la mayoría de amantes y coleccionistas de vinilo ya conocemos como son Revolver y La Casa Usher en Barcelona o Discos Bangladesh en Madrid, que por cierto tuve ocasión de visitar el otoño pasado, ofrecieron su material al público. Aprovecho esto para comentaros que Miquel, propietario de La Casa Usher falleció tristemente el pasado Marzo debido a una absurda enfermedad. Así pues la tienda, haciendo un macabro giño a su nombre, cierra pasando parte de su material a La Bola en calle Sepúlveda (sería imposible trasladarlo todo o sea que supongo subastarán los lotes a otros comercios). Más adelante me gustaría dedicar un post entero a esta fascinante tienda del Poble Nou de Barcelona que he visitado en infinidad de ocasiones y que representa un estimulo para coleccionistas y amantes de la música en general. Su pérdida nos deja huérfanos de un espacio verdaderamente único, una especie de jardín oculto en el cual se nos permitía el acceso previo aviso en timbre y del que Miquel y su gato cuidaban tan bien.

Si os preguntáis que estilos tienen más adeptos en este tipo de ferias, resulta revelador el aspecto variopinto de los asistentes; mucho rocker cuarentón, jevis clasicorros con camiseta de los Maiden (por cierto, que grandes! especialmente su época dorada 82-88), mods con jersey dos tallas pequeñas y Martens borgoña hasta el jubilado coleccionista de singles de sus cantantes melódicos favoritos. Así pues, no creo que a estas alturas la pertenecía a un determinado colectivo, o a las anteriormente llamadas tribus urbanas sea relevante. El coleccionista comparte su devoción por los discos y la memorabilia de la cultura pop y su tremenda nostalgia de haber vivido un periodo único e irrepetible durante su juventud que debe ser revivido. La media de edad debe rondar los cuarenta, lo que demuestra el escaso interés por los soportes musicales clásicos de las actuales generaciones de jóvenes que prefieren consumir su estéril música en reproductores mp3.

 

La cola de la Fira cinco minutos antes de la apertura de puertas.

Personalmente iba con la idea de comprar algo de metal por supuesto (me gustan prácticamente todos los subgéneros) y rock progresivo. Creo que son los estilos que mejor encajan con la sonoridad e identidad del vinilo, discos de los 70’s y 80’s con soberbias producciones, grandes portadas que desbordan fantasía: Maiden, Mercyful Fate/King Diamond, Manowar, Dio, Pink Floyd, King Crimson, Camel, Yes, etc… ajenos a tontas modas pasajeras y que mejor envejecen con el paso del tiempo. También algún CD para completar discografías, etc…

Pasados escasos segundo después de entrar en el hall de la estación ya escucho las quejas de alguno que se había finiquitado todo el presupuesto. Y es que no hay como ir con las ideas claras y tener un poco de suerte. A pesar de los tiempos que corren, el precio de los LP’s no para de subir sobretodo las primeras ediciones de LPs de grupos death y black metal de principios de los noventa en copias numeradas o grupos de metal españoles como el caso de Legion, Fuck Off, Ktulu, etc… Ahí pude ver una primera edición del “Eaten Back to Life” de los Cannibal Corpse por 60 Eurazos. Gran cantidad de reediciones de clásicos del black metal noruego como Burzum, Mayhem, Immortal, Enslaved o Gorgoroth a pesar de que desde mi punto de vista resultan un tanto carentes de atractivo (cuantas ediciones limitadas a 2000 copias en splatter blue pueden colocar en un mercado teóricamente reservado solo para los amantes del trve kvlt?) y por supuesto con precios desorbitados. Claro que tengo algunas primeras ediciones por ejemplo el primer Lp de Master que me costó 30 Euros, pero este es mi límite. Lo demás es simplemente tirar el dinero.

En la Fira encontré un bootleg del 2008 del primer LP de Saint Vitus por 15 Euros. El disco original apareció el año 1984 en el mítico sello americano SST Records orientado al hardcore-punk de la escena californiana de los ochenta. La portada original presenta el logo en color plata y relieve. Mi copia es mucho menos vistosa pero esta nueva. Lo curioso es que aparece el logo de SST impreso en el vinilo y fechado en 1984, sin la fecha de la reedición. Algún listillo os podría intentar colarla por la primera edición imposible de obtener por menos de 60 euros. Hace años que soy un enfermo del doom, stoner y me encantan la mayoría de grupos que forman parte del revival Sabbath léase: Witchfinder General, Pentagram, Obssessed, Trouble, Cathedral, Count Raven… os sea que la compra de este Lp estaba más que justificada.

“Saint Vitus” bootleg SST Records, 2008.
También encontré una fantástica primera edición del 91 del “Where no life dwells” de los Unleashed por 20 Euros. Que pedazo de disco! Uno de los grandes pilares del death metal sueco junto a Grave, Entombed… su “Clandestine” salió el mismo año. No entiendo como disponiendo de clásicos como estos la gente pierde el tiempo escuchando a sucedáneos tipo Amon Amarth. No me mal interpretéis, no considero a Amon Amarth una basura pero no entiendo su popularidad si no es por toda la parafernalia vikinga de la que hacen gala. Y es que del 84 (año de publicación del primer disco de Bathory) hasta el 94 tenemos una década de auténticas joyas del metal extremo. En el disco se aprecian las típicas estructuras death de finales de los ochenta con un gran sentido de la melodía y la influencia de la mitología escandinava. Clásicos como “Into the glory ride” o “Before the creation of time” son himnos imperecederos. Por más veces que lo escuche nunca me aburre. Aún debo conservar una copia en cinta por algún rincón. Creo que era hora de hacerle los honores y pincharlo hasta que se rompa en pedazos.
Primera edición de “Where No Life Dwells” Century Media, 08 9718-1, 1991.

Además como buen coleccionista del underground extremo español me interesa material de sellos como: Drowned Productions, Repulse, Drama and Sin Company, New Goetia, Requiem, Abstract Emotions, Iberian Moon, etc… Por suerte encontré el único disco de Rottest Slag editado, un grupo formado en Castellón en 1988. Rottest Slag y El Kaso Urkijo se disputan el honor de ser el primer grupo de grindcore español. “Let be us corrupt” (les faltó alguna clase de inglés para darse cuenta de su error de sintaxis, que por otra parte le añade cierto encanto al asunto) lo sacó Matraka Diskak (que cachondo el nombre) Simplemente os diré que aunque fuese por pura nostalgia, ya que el grind a excepción de Carcass, primeros Napalm, Brutal Truth, Nasum o Rotten Sound nunca me ha interesado demasiado, no pude resistirme a su adquisición. El hecho de poseer los discos que aparecían en la sección de críticas de revistas de principios de los noventa como Metal Hammer o Heavy Rock y a los que por falta de dinero (los de mi edad sabéis como exprimíamos las cintas de K7 y la doble pletina de nuestro equipo hi-fi) prácticamente no tenía acceso, me da un morbo especial. El disco no destaca por su increíble técnica o producción, son solo un grupo de adolescentes sin más pretensión que la de emular a sus ídolos, hacer ruido y liarla un poco, nada más. La mayoría de estos grupos no pasaron de una maqueta descatalogada hace décadas, pero tienen el encanto que no buscaban convencer a nadie de su arte ni tampoco se planteaban vivir de la música y por eso nunca serán pasto de las masas (espero). Además entonces no era tan fácil ir a un estudio y grabar un disco en condiciones. No como ahora que cualquiera con un Pentium y el Cubase puede grabar una demo casera y colgarla en Internet. Hace poco leí que hicieron un concierto sorpresa en Valencia junto a un nuevo proyecto de algunos de sus miembros llamado Difenacum. Será interesante seguirles la pista.

Salí del recinto a eso del mediodía . Una cervecita y a contar los días hasta la próxima edición.
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